Yo quisiera retomar los apuntes de Cesar para el “manual de literatura para parvulos”. Yo también encuentro maravilloso (y a la vez algo siniestro) ese acto de creación implicito en la actividad literaria. La posibilidad de crear un mundo a imagen y semejanza del autor. Pues más que el acto de mágia en el que a travez de un conjuro específico (“abra cadabra patas de cabra” o “hágase la luz”) poderes inefables extraen de las profundidades del caos las formas eternas de un mundo ideal, yo lo entiendo más bien como la formulación de un algoritmo. Si!; eso, un algoritmo siniestro, que cada vez que es leido, repasado por el lector, pone en funcionamiento mecanismos subyacentes en el cuerpo y el espíritu del lector. El lector se transforma entonces en un demiurgo que lleva acabo el plan creador del Autor. Sinembargo es un acto en cierta medida irresponsable, pues no está en poder del Autor precisar las consecuencias de la ejecución de aquel algoritmo, no está en poder del Autor precisar el comportamiento de sus demiurgos una vez estos saborean el placer del poder creador adquirido.
Las descripciones parcen ser parte fundamental de estos algoritmos. Es probable que el esmero de algunos autores en la descripción del espacio y los personajes de su mundo, no sea otra cosa que el intento de apuntalar un marco, un canal para encausar el proceso creador de sus lectores, y así poder lavarse las manos en el caso que alguno de sus demiurgos arme el mierdero con su plan (quien quita!).
La prolijidad en las descripciones es en el caso de Proust una cuestion “crónica”. Para un terricola de principios del siglo 21 la casi ausencia de acción que implica esa minuciosa dedicación a la descripción de las sensaciones, alegrias y temores individuales, del entorno y de “la personalidad social” de los caracteres, se presenta como una inercia casi inamovible.
Pa intentar entender la técnica de escritura de algorítmos aplicada por Proust, aqui va mi tentativa de desmenusar las primeras 20 o 25 páginas del libro:
- En la introducción una minuciosa y muy sentida descripción del sopor que experimenta el autor al adormecerse y al despertar. Aqui se entrelazan imagenes de diferentes cuartos donde el autor ha dormido.
- Luego viene a mi modo de ver una extendidisima descripción del “drama del momento de acostarse”. Un aspecto, que según leemos en el aporte de Marce, se trata de una manía o enfermedad muy personal del niño mimado que fue Proust. Este drama no es descrito de forma lineal sino entremezclando la descripción de los personajes centrales de la escena:
+ Primero La Abuela (Matilde), ligada a una descripción del Jardín,
+ Luego la tía y su “injusticia” frente a la Abuela.
+ Luego aparece por primera vez el señor Swann, y a éste le dedica varias páginas. En especial para detallar su “personalidad social”, es decir la imagen de Swann según la familia de Proust. Aquí nos presenta, a travez de diferentes anecdotas, varios elementos sobre la relación entre los personajes, es decir “la idea un poco india...” y la hipocrecía que de allí se deriva.
+ Despues de una conversación superficial sobre un tal Saint-Simon, empieza una especie de climax, en donde se nos presenta una narración muy sentida de la Importancia del Beso al acostarse, luego la angustia por el beso frustrado, la tentativa de recuperarlo a travez de la cartita, la negativa enviada a travez de Francisca, la rebeldía y finalmente el inesperado desenlace.
Bueno, habrá que encontrar mejores pistas pa’ aplicarlas al relato de “la lógica del rejo y el Jugo”. Claro está que el “algoritmo” de Diego Ramos sobre el rejo quemao funciona bien en mi “CPU” personal.
Willi
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