Voy a penas en la página 30. Espero ponerme más intenso ahora que se solucionó lo del trasteo y demás: Es decir vuelvo a tener un sofá y tiempo para leer.
La descripción en la literatura.
Siempre me había parecido que muchos autores exageraban en la extensión que le daban a las descripciones de lugares, es decir, me fijaba y disfrutaba un poco más de las situaciones y de los personajes y las relaciones entre sí, de las ideas diríamos. Mi sensación en esta parte de la novela es que voy tomando conciencia de una técnica, que en realidad nos habrá pasado muchas veces, a través de una buena descripción que va desde el clima, hasta los detalles de la decoración del lugar, los autores van encerrando al lector en el mundo en que ellos están, para después si, decir lo que tienen que decir. A ver si me explico, inicialmente me siento en un espacio absolutamente abierto: imagínense una cancha de futbol, de repente el autor me pone un jardín al frente, pero detrás de una ventana y me coloca una chimenea a la izquierda y una colección de monedas en una vitrina en la pared de la derecha. Creo que lo que el autor ha logrado conmigo, además de obviamente recrear una situación y un clima en particular, es que tiene toda mi atención, la situación que se va a desarrollar en ese espacio es mucho más fácil de sentir y de recordar. Por ejemplo por esta técnica tengo muy marcada la escena en que Basilio empieza a pintar el retrato de Dorian Gray. Por un lado no me extraña que lo que acabo de decir esté en un manual de escritura para párvulos, pero ya que Diego está que se escribe, pues ahí tiene para su inventario, primero: conseguir el manual de escritura para párvulos.
“La idea un poco india…”. De que la gente no cambia de situación social, me llamó la atención como a más de cien años y de miles de kilómetros y con una historia completamente distinta también acá tenemos “los notarios y procuradores miembros de la burguesía”. Me parece que aún en estos países emergentes, las numerosas castas sociales siguen vigentes, es decir cuando uno lee el párrafo le parece un poco ridículo, anacrónico, complejo, esnob y luego mira a su alrededor y le parece increíblemente parecido a nuestra realidad, ejemplo: han visto el ego y la solemnidad con que se atiende a un notario y de ahí para arriba (concejal, senador, ministro, presidente de multinacional etc.), la verdad no vi la ceremonia de posesión del presidente, pero todo esto de la banda y del discurso aplaudidísimo y el “besamanos”, bueno pues remítanse a los adjetivos ya utilizados. Claro eso mirando hacia arriba, porque habrá que ver que hubiera pensado mi madre si me da por casarme con una honrada trabajadora sin educación profesional, bueno quería reírme un poco y no ponerme pesado, así que dejémoslo ahí.
Perder prejuicios
Dicho lo anterior le encuentro un valor moral maravilloso a la literatura: Al desnudar el alma de hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, se van perdiendo algunos prejuicios y se es más consciente de los que quedan.
Perífrasis (retórica)
En retórica, dentro de las figuras literarias, la perífrasis o circunloquio, es una de las figuras oblicuas; consiste en designar de forma indirecta un concepto a través de un conjunto de sus características.
Fundamentalmente, se trata de dar un rodeo para evitar una expresión estereotipada o común más usual, utilizando para ello varias palabras que la evocan sin citarla de forma expresa.
Ejemplos
"el techo del mundo" = la cumbre del Everest;
"el rey de los animales" = el león;
Los periódicos
Hace unos quince días leía algo de Javier Marías y no recuerdo quien decía que la lectura de diarios era una absoluta pérdida de tiempo, pues me sonó y desde ese día no he vuelto a leer eltiempo.com ni ningún diario digital y voy en el carro y escucho javeriana estéreo y la hjut y vivo mucho más feliz les confieso, dejar a un lado esa obsesión por el dato fresco, que no es más que un morbo generalizado, me ha aligerado los días, ando de mejor genio. Más aún cuando me encuentro con esa joya en el libro, donde dice: “Lo que a mí me parece mal en los periódicos es que soliciten todos los días nuestra atención para cosas insignificantes, mientras que los libros que contienen cosas esenciales no los leemos más que tres o cuatro veces en toda nuestra vida”
Marcel y el señor Swam
Este primer capítulo alterna muy bien la primera voz: íntima, infantil, quejumbrosa, con un relato de situaciones familiares en tercera persona, me parece que el efecto es que a veces cuando se torna repetitivo el niño Marcel, se empieza a volver como un telón de fondo para que se realce la historia y el carácter del señor Swam, este es el tipo de cosas que me van pareciendo originales en el autor y le dan un tono propio al libro, es decir en la misma situación el mismo narrador es niño cuando habla de sí y adulto cuando habla de los demás.
Formar el carácter de un hombre
Bueno, parece que en esto si hemos cambiado un poco, los niños se consideran en esta época menos que los adultos, el autor menciona que por un momento lo trataron con el nivel de un adulto ó algo así, la infancia se ve como una etapa de incapacidad emocional y un objetivo primordial de la educación es fortalecer el carácter de un hombre, de un hombre que sobre todo desprecia los sentimientos y los impulsos nerviosos y por lo tanto estima de sobremanera la razón. También creo que hay algo social en eso, las manifestaciones físicas de afecto eran mal vistas, la persona con clase acudía al cumplido y al insulto sutil e inteligente, la persona sin clase acudía al abrazo y a la pelea a puño limpio. Recuerdo muchas lecturas de esta época o cercanas, en las que los niños son atendidos por el servicio y se presentan ante sus padres solo en algunas ocasiones y es normal que los padres emprendan largos viajes sin llevarlos y cuando vuelven no es que vayan corriendo a saludarlos, seguramente todo eso ayudaba a formar caracteres muy fuertes, o muy débiles como el del Autor.
César.
Yo quisiera retomar los apuntes de Cesar para el “manual de literatura para parvulos”. Yo también encuentro maravilloso (y a la vez algo siniestro) ese acto de creación implicito en la actividad literaria. La posibilidad de crear un mundo a imagen y semejanza del autor. Pues más que el acto de mágia en el que a travez de un conjuro específico (“abra cadabra patas de cabra” o “hágase la luz”) poderes inefables extraen de las profundidades del caos aquellas formas que siempre han existido, yo lo entiendo más bien como la formulación de un algoritmo. Si!; eso, un algoritmo siniestro, que cada vez que es leido, repasado por el el lector, pone en funcionamiento mecanismos subyacentes en el cuerpo y el espíritu del lector. El lector se transforma entonces en un demiurgo que lleva acabo el plan creador del Autor. Sinembargo es un acto en cierta medida irresponsable, pues no está en poder del Autor precisar las consecuencias de la ejecución de aquel algoritmo, no está en poder del Autor precisar el comportamiento de sus demiurgos una vez estos saborean el placer del poder creador adquirido.
ResponderEliminarLas descripciones parcen ser parte fundamental de estos algoritmos. Es probable que el esmero de algunos autores en la descripción del espacio y los personajes de su mundo, no sea otra cosa que el intento de apuntalar un marco, un canal para encausar el proceso creador de sus lectores, y así poder lavarse las manos en el caso que alguno de sus demiurgos arme el mierdero con su plan (quien quita!).
Y bueno, la prolijidad en las descripciones es en el caso de Proust una cuestion “crónica”. Para un terricola de principios del siglo 21 la casi ausencia de acción que implica esa minuciosa dedicación a la descripción de las sensaciones, alegrias y temores individuales, del entorno y de “la personalidad social” de los caracteres, se presenta como una inercia casi inamovible.
Pa intentar entender la técnica de escritura de algoritmos aplicada por Proust, aqui va mi tentativa de desmenusar las primeras 20 o 25 páginas del libro:
- En la introducción una minuciosa y muy sentida descripción del sopor que experimenta el autor al adormecerse y al despertar. Aqui se entrelazan imagenes de diferentes cuartos donde el autor ha dormido.
- Luego viene a mi modo de ver una extendidisima descripción del “drama del momento de acostarse”. Pero no de una forma lineal sino entremezclando la descripción de los personajes centrales en esta escena:
- Primero La Abuela (Matilde), ligada a una descripción del Jardín,
- Luego la tía y su “injusticia” frente a la Abuela.
- Luego aparece por primera vez el señor Swann, y a éste le dedica varias páginas. En especial para detallar su “personalidad social”, es decir la imagen de Swann según la familia de Proust. Aquí nos presenta, a travez de diferentes anecdotas, varios elementos sobre la relación entre los personajes, es decir “la idea un poco india...” y la hipocrecía que de allí se deriva.
- Despues de una conversación superficial sobre un tal Saint-Simon, empieza una especie de climax, en donde se nos presenta una narración muy sentida de la Importancia del Beso al acostarse, luego la angustia por el beso frustrado, la tentativa de recuperarlo a travez de la cartita, la negativa enviada a travez de Francisca, la rebeldía y finalmente el inesperado desenlace.
Bueno, habrá que encontrar mejores pistas pa’ aplicarlas al relato de “la lógica del rejo y el Jugo”. El “algoritmo” de Diego Ramos sobre el rejo quemao funciona bien en mi “CPU” personal.