Este es el club de lectura de un grupo de ingenieros, que a fines de los noventa se reunía en la Universidad Nacional y bueno, ahora lo intenta por estos medios.
lunes, 9 de agosto de 2010
REJO QUEMADO
En un pequeño escrito narre sus experiencias, sensaciones y sentimientos,...
La distancia hace ver todo con una perspectiva particular; amplificando e intensificando los recuerdos de manera tan particular, que las sensaciones y sentimientos producidos en un instante particular, ceden ante la reconstruccion que la mente crea ante el estado de animo que se esta viviendo. En mi caso, aquellos sabados en que huiamos de Ramos, con una rapidez nunca experimentada, se han transformado en imagenes de luz. Todos esos momentos llegan hoy a mi, con una nitidez y una claridad indescriptible, los colores de los arboles han cobrado vida propia y, de esa manera han desplazado de mi memoria los olores, los sonidos y los sabores de esos momentos; solo reposan en mi cabeza colores, imagines y la inconfundible sensacion de bienestar y tranquilidad que tan solo puedo traducir como Felicidad. Hoy, ese es el significado que le doy a la reunion de la logia del rejo y del jugo.
EL REJO QUEMADO Todo comenzaba cuando nuestra delgada y única compañera de nuestro club de literatura, decía “listo”, salimos ansiosos buscando el “rejo” en un lindo prado rodeado de grandes árboles cerca de la capilla de la universidad, corremos soñando con en el placer que se siente al encontrarlo, es llegar a ser por un instante un salvaje depredador. A medida que el tiempo pasa la ansiedad aumenta, caminamos más cautelosos cuidando la espalda, de repente un instante de silencio, presiento que algo pasa, volteo a mirar y ahí esta, cual domador con el látigo en la manos dispuesto a castigar a su victima, su cara se va transformando, parece que se hiciera más grande, su cabeza brilla con el sol, su mirada se llena de odio, frunce el ceño, se muerde los labios, levanta su brazo con todas su fuerzas y lanza su primer latigazo, corremos lo más rápido posible, mientras vamos trayendo a la memoria recuerdos de opresión, miedo, impotencia, y solo pensamos en llegar al árbol designado como refugio, para no dejar que el tirano calme su sed. Una vez en el refugio sádico y masoquistas narramos lo ocurrido y reímos un buen rato.
De nuevo Marce esconde el cinturón y da la partida, luego de la primera persecución buscamos con más ansiedad, el corazón late con violencia, deseando no ser una vez más oprimidos, a medida que caminamos y el tiempo pasa la respiración se desacelera, nos vamos volviendo más precavidos y menos instintivos, cuando de repente lo veo colgando de una rama, me acerco con disimulo y cuando estoy cerca corro raudamente pensando en la gloria que voy a vivir por un instante, lo tomo y comienza la asechanza, disfruto del placer de verlos correr despavoridos, busco la victima más cercana, con quien desahogar toda la opresión reprimida, y la correteo con todas mis fuerzas, al no lograr alcanzar a nadie, un sentimiento de frustración invade mi cuerpo, mientras los demás ríen bajo el árbol.
La distancia hace ver todo con una perspectiva particular; amplificando e intensificando los recuerdos de manera tan particular, que las sensaciones y sentimientos producidos en un instante particular, ceden ante la reconstruccion que la mente crea ante el estado de animo que se esta viviendo.
ResponderEliminarEn mi caso, aquellos sabados en que huiamos de Ramos, con una rapidez nunca experimentada, se han transformado en imagenes de luz. Todos esos momentos llegan hoy a mi, con una nitidez y una claridad indescriptible, los colores de los arboles han cobrado vida propia y, de esa manera han desplazado de mi memoria los olores, los sonidos y los sabores de esos momentos; solo reposan en mi cabeza colores, imagines y la inconfundible sensacion de bienestar y tranquilidad que tan solo puedo traducir como Felicidad.
Hoy, ese es el significado que le doy a la reunion de la logia del rejo y del jugo.
EL REJO QUEMADO
ResponderEliminarTodo comenzaba cuando nuestra delgada y única compañera de nuestro club de literatura, decía “listo”, salimos ansiosos buscando el “rejo” en un lindo prado rodeado de grandes árboles cerca de la capilla de la universidad, corremos soñando con en el placer que se siente al encontrarlo, es llegar a ser por un instante un salvaje depredador. A medida que el tiempo pasa la ansiedad aumenta, caminamos más cautelosos cuidando la espalda, de repente un instante de silencio, presiento que algo pasa, volteo a mirar y ahí esta, cual domador con el látigo en la manos dispuesto a castigar a su victima, su cara se va transformando, parece que se hiciera más grande, su cabeza brilla con el sol, su mirada se llena de odio, frunce el ceño, se muerde los labios, levanta su brazo con todas su fuerzas y lanza su primer latigazo, corremos lo más rápido posible, mientras vamos trayendo a la memoria recuerdos de opresión, miedo, impotencia, y solo pensamos en llegar al árbol designado como refugio, para no dejar que el tirano calme su sed. Una vez en el refugio sádico y masoquistas narramos lo ocurrido y reímos un buen rato.
De nuevo Marce esconde el cinturón y da la partida, luego de la primera persecución buscamos con más ansiedad, el corazón late con violencia, deseando no ser una vez más oprimidos, a medida que caminamos y el tiempo pasa la respiración se desacelera, nos vamos volviendo más precavidos y menos instintivos, cuando de repente lo veo colgando de una rama, me acerco con disimulo y cuando estoy cerca corro raudamente pensando en la gloria que voy a vivir por un instante, lo tomo y comienza la asechanza, disfruto del placer de verlos correr despavoridos, busco la victima más cercana, con quien desahogar toda la opresión reprimida, y la correteo con todas mis fuerzas, al no lograr alcanzar a nadie, un sentimiento de frustración invade mi cuerpo, mientras los demás ríen bajo el árbol.